Más personas están manifestándose sobre lo que consumen, ¿pero donde trazar la línea entre ser políticamente correcto y ser cortés?
Por Sandra Leong
Publicado originalmente por el Sunday Times el 29/8/10
Cada vez que Olivia Choong recibe una invitación a una boda, ella se asegura de preguntar si se va a servir sopa de aleta de tiburón. De ser así, ella declina la invitación.
Siendo vegetariana y una activista en contra de la aleta de tiburón, ella hizo una excepción a comienzos de este año cuando una tenaz novia le suplico que cediera en su prohibición autoimpuesta. Pero ella se sintió incómoda.
“En las 2 semanas previas a la boda, todas las voces dentro de mi cabeza me decían ‘no vayas’, dice ella.
Finalmente, ella le regaló a la pareja un “hongbao” especial durante la cena. Creado por Lovesharks.sg, un grupo local anti-aletas, contiene un mensaje que solicita a los comensales boicotear este platillo.